Nuestra Historia

La Sección Musical de la Cofradía Franciscana de la Vera Cruz de Santiago de Compostela surge formalmente en octubre de 2018, como fruto del compromiso constante por la superación y la búsqueda de una identidad musical propia. Esta refundación supuso el paso natural y la evolución de la antigua banda de cornetas, gaitas y tambores con la que la cofradía contaba hasta la fecha. El cambio no solo implicó una reestructuración organizativa, sino un verdadero salto cualitativo e instrumental concebido para elevar el nivel técnico, diversificar el repertorio y dotar tanto a las estaciones de penitencia como a los cultos e itinerarios solemnes de una sonoridad renovada, rica en matices y de mayor exigencia musical.

Desde sus primeros momentos en esta nueva etapa, la formación ha centrado sus esfuerzos en el trabajo constante, la disciplina en el ensayo y la consolidación de un grupo humano unido por la devoción y el amor a la música procesional. Gracias a esta dedicación, la Sección Musical se ha establecido como un elemento indispensable en la vida cotidiana y en los actos principales de la hermandad, proyectando además el nombre de la cofradía más allá de su sede.

En la actualidad, la banda reúne a un nutrido grupo de hermanos, devotos y músicos en torno a cuatro cuerdas instrumentales coordinadas con precisión: las cornetas, encargadas de los matices y la voz principal; las trompetas, que aportan brillantez y cuerpo a la melodía; los bajos (trombón, bombardino y tuba), que sustentan la potente base armónica del conjunto; y la sección de percusión (cajas, tambores, platillos y bombos), encargada de marcar la solemnidad, el compás y el ritmo del caminar procesional.

A lo largo de su trayectoria, la Sección Musical ha tenido el honor de acompañar a los Pasos Titulares en las principales procesiones de la Semana Santa de Santiago de Compostela. Asimismo, ha llevado su música a diversos certámenes de bandas, conciertos y actos institucionales dentro y fuera de la geografía gallega, caracterizándose por una constante evolución técnica y un estilo sobrio y cuidado. La formación mantiene siempre sus puertas abiertas a todas aquellas personas que deseen incorporarse al proyecto, compartir la vivencia de la música cofrade desde dentro y formar parte activa de la historia viva de la Vera Cruz.